domingo, 15 de febrero de 2009

Hasta aquí

¡Hasta aquí podíamos llegar! Eso fue lo que pensé esta mañana cuando leyendo la prensa económica vi la última de ZP: declaraba que frente a la crisis se comprometía a que a nadie le faltaría la prestación por desempleo, que podíamos estar todos tranquilos. Es decir, que este señor ya se da por vencido, ya no se siente capaz de recunducir nuestra maltrecha economía ni con fuerzas para intentar nada nuevo. Lo único que le queda es agitar la bandera izquierdista y prometer prestaciones para todos, tratando de ir ganando tiempo en espera de acontecimientos que le vayan dando algo de oxígeno como pudieran ser seguir en el gobierno gallego o hacerse con el vasco. Pero tras este vacío de ideas se oculta un hecho de un dramatismo y gravedad que creo que debe ser analizado con detenimiento: Se acabó el dinero, ya no hay más. Seguramente todos recuerden como fue el comportamiento del gobierno hasta la fecha: dinero para todo aquel que puediera molestar, como las CA, banqueros, y grandes empresas como las automovilísticas, para acabar con los fondos a los ayuntamientos. Personalmente pienso que se trata de medidas absurdas en algunos casos y muy poco eficientes en otros. Del dinero para los bancos se nos dijo que era para mejorar su liquidez y para que siguieran dando crédito, pero todos sabemos que tras esa excusa lo que se pretendía era mantenerlos contentos y que se callaran, prueba de ello son las palabras del Sr. Botín en Informe Semanal, ensalzando las medidas del ejecutivo. Claro que viendo los resultados del Santander, esas medidas no eran malas, para ellos. El dinero a las automivilísticas solo es un parche para que parezca que se hace algo, ya que sin mercado, las fábricas tendrían que reducir plantillas antes o después, como así está sucediendo. Lo de los ayuntamientos, bueno, se pretenden que hagan obras y así que se aumente el empleo, la renta y que se reactive el consumo. Pero su alcance va a ser muy limitado y corto en el tiempo como para que llegue a producir efectos positivos.
Resumiendo, hemos gastado un montón de dinero, tanto como el superávit y algo más en una serie de medidas absurdas de cara a la galería que han vaciado las arcas públicas y no han servido absolutamente para nada, como demuestran los datos día a día. Y ahora nos dicen que aunque nos hundamos ellos cuidarán de nosotros. Ya me quedo tranquilo.
Pero llegados a este punto, ¿ qué hacer ahora? No es fácil responder. Lo primero es tener voluntad. Voluntad de tomar decisiones duras y nada populares, pero necesarias, y estar dispuesto a sacrificar el electorado en beneficio del pais.
El problema que tenemos es que las familias no consumen, y por ahí hay que empezar. Incentivar el consumo con rebajas fiscales puede ser una buena opción. Lo segundo es garantizar que el crédito les llegue para que puedan acometer compras de entidad (coches, pisos, ...). Pero los bancos racionan el crédito, y el gobierno no hace nada para presionarlos. Se refugian en el alto riesgo y que no pueden dar créditos sin garantías. La tasa de morosidad es algo inferior al 5%, ¿no podría el gobierno respaldar estos créditos para que los bancos dejaran el dinero con algo más de facilidad? Por cierto, ese 5% que el gobierno tendría que pagar es algo inferior a lo que dona a los partidos políticos y sindicatos cada año, pero claro, lo primero es lo primero.
Una cierta flexibilización del mercado laboral tampoco sobraría, aunque fuese temporal, para que un empresario pueda contratar gente con la tranquilidad de que si en un futuro no tiene trabajo para ellos no esté atrapado.
Y por supuesto, reducir el despilfarro público, no las prestaciones a los ciudadanos, que son cosas muy distintas, por mucho que algunos las confundan de forma intencionada. Y en esto las CA tienen mucho que decir, o mejor dicho, que ahorrar.
Los economistas tradicionalmente dicen que ante una situación de este tipo hay que aumentar el gasto público para que tire de la demanda y reactive la economía, y a eso se agarran desde el gobierno para justificar la contratación en masa de funcionarios (y de paso contienen algo la lista del INEM) y los fondos a los ayuntamientos para obras. Pero esto funciona para un período de tiempo corto, porque a la larga se perjudica al sector privado y se endeuda el estado. Pero como el estado ya se ha endeudado en contentar a ciertos sectores, y la crisis no es cuestión de un año, no tiene sentido aplicarlo ahora.
Hay que contener gastos inútiles, reducir impuestos que gravan al consumo y forzar la recirculación del crédito. Pero tomar estas medidas significaría reconocer el error, la mentira y el engaño, y eso nunca lo harán.
Por todo ello creo que va a ser vital la presencia de UPyD, tanto en Galicia como en el País Vasco, como lo está siendo en Madrid, donde día a día Rosa Diez les saca la careta y le llama a las cosas por su nombre. Tengo la certeza de que en Galicia se va a optener representación, y que va a ser decisiva para la formación de gobierno, lo que permitirá que de una vez se comiencen a hacer las cosas con sensatez y raciocinio, sin desmadres nacionalistas ni oportunistas, y se haga del gobierno un órgano al servicio de la ciudadanía.

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